Arqueología de la cultura visual

Arqueología de la cultura visual

Todo análisis crítico que se ocupe de objetos atravesador por el tiempo, ha de tener una fundamentación metodológica con respecto al posicionamiento histórico-temporal adquirido. Esta línea de investigación buscará explorar las posibilidades de indagación arqueológica de aquello que, desde diferentes ámbitos académicos y corrientes de estudio, se ha venido llamando cultura visual. Cuando abordamos objetos visuales del pasado, inevitablemente caemos en lo que Benjamin llamaba “flujo del devenir como un remolino”; es decir, miramos a nuestro pasado desde nuestro presente, un pasado que se agolpa como un remolino de datos, fechas, objetos, ideas… Inevitablemente tenemos que enfrentarnos a archivos agujereados que ponen sobre la mesa la falacia de la reconstrucción de los hechos y nos devuelven una y otra vez a la paradoja del anacronismo. No se trata por tanto de buscar aquello que ha ocurrido en tal o cual proceso histórico, sino más bien, aquello que habría debido o podido ocurrir.

A menudo se han vinculado los estudios de cultura visual a las producciones visuales de nuestro tiempo (televisión, publicidad, medios digitales, etc.), cayendo de este modo en un lugar común fruto de la ausencia de reflexión acerca de lo que entendemos por cultura visual. Ésta viene a ser el objeto/objetivo de los análisis que se dedican a los problemas de la visualidad, no su campo de estudio. Es evidente que si aceptamos como objeto de estudio la cultura visual de un fenómeno o época dada, estamos asimismo asumiendo algunos presupuestos que en ocasiones pueden resultar incómodos. Entendemos que esta expresión arrastra connotaciones y dificultades no menores, pero por otra parte abre posibilidades hasta ahora muy poco exploradas. Por ello, estudio de la cultura visual precisa de un enfoque interdisciplinar abierto y efectivo en el que queden de lado las disputas por los diferentes territorios del saber y prime la voluntad de sumar fuerzas.

En esta línea de investigación entrarán por tanto todas aquellas reflexiones referidas a los problemas de visualidad, óptica, visibilidad, figurabilidad, mirada, regímenes escópicos, etc., pero también todas aquellas cuestiones generadas a su alrededor como pueden ser la presencia, el aura, la imaginación, o los imaginarios, tanto de nuestra contemporaneidad como de épocas pasadas. Estudiar la cultura visual significa entender que no debemos conformarnos con comprender el significado de los artefactos visuales que en cada caso nos ocupen, sino que es necesario dar un paso más allá hacia la comprensión y justa valoración de su presencia. Es fundamental entender que las obras no son meras representaciones, sino más bien presentaciones. Los objetos visuales, independientemente de si presentan características “estéticas” o no, provocan respuestas a diferentes niveles en los individuos que las observan y las sienten. No son objetos observables o visibles, son también objetos que se sienten, que desatan pasiones, que generan un sinfín de reacciones.